El expresidente Eduardo Frei realizó sus descargos y respondió a la Democracia Cristiana, tras la suspensión de su militancia, luego de reunirse con el —en ese entonces— candidato José Antonio Kast del Partido Republicano.
Frei asegura que en la acusación “no se indica más que una referencia a la existencia de una reunión” y que le solicitaron una audiencia en su domicilio particular. “Consideré que no tenía motivos para rechazar”, manifestó.
Agregó que “el hecho de reunirse con una persona, cualquiera sea su posición política, no atenta contra los principios partidarios. El problema mayor por parte del Tribunal Supremo es el prejuzgamiento sobre esta situación”.
Igualmente, para el expresidente “no identifica el hecho punible, ni qué norma ha sido transgredida (…) Esto no es una infracción estatutaria”.

