La recuperación de esta obra marca un momento significativo para la memoria histórica chilena. Se trata de un retrato de Bernardo O’Higgins que se creía perdido durante casi dos siglos y que hoy vuelve a estar disponible para el público, tras un largo recorrido fuera del país.

La pintura forma parte de la colección resguardada por Carlos Cardoen y se integra al trabajo cultural que impulsa a través de sus museos.

Su adquisición era un anhelado sueño.

¿La razón?

El joven Bernardo se hizo retratar en Londres por un afamado pintor. Al regresar a Chile en 1801, con 23 años, embarcó en Cádiz con su retrato. Sin embargo, el barco fue asaltado por piratas ingleses y el prócer fue despojado de sus pertenencias. Debió entonces suspender el viaje y regresar a Cádiz. Así, el retrato estuvo perdido por casi 200 años.

Cardoen, con su pasión de coleccionista, hizo el seguimiento de la pintura hasta dar con ella y comprarla a un coleccionista Belga.

Aunque se desconoce el valor que debió pagar, se estima que fue muy alto.

Carlos Cardoen, con su Fundación, invierte  mucho dinero en cultura. Ha creado cinco museos y tiene en construcción un sexto en Quemchi, Chiloé, lugar de gran interés para él por haber sido este el último bastión Realista de América Hispana. Recordemos que el archipiélago fue recuperado recién en el Gobierno de Freire en 1826, cuando O’Higgins ya estaba en Lima.

Carlos Cardoen recibió el cuadro de Bernardo O’Higgins que estuvo desaparecido hace dos siglos