En plena temporada de cosecha, el rubro apícola nacional da un paso relevante hacia la protección del consumidor. Gracias a un proyecto impulsado por la academia y financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de O’Higgins, se ha implementado el Sello RRA, una certificación que busca blindar la miel chilena mediante estrictos protocolos de laboratorio y buenas prácticas en terreno.
Para quienes buscan alimentos saludables, la pureza del producto es fundamental. La investigadora Claudia Foerster, líder de la iniciativa, explica que el sello pone especial énfasis en evitar riesgos químicos y biológicos.
El sello también exige condiciones rigurosas en la manipulación de la miel durante su extracción y envasado. Los productores deben contar con resolución sanitaria y operar en instalaciones adecuadas —lugares cerrados, con paredes lavables y agua potable— para evitar la aparición de patógenos asociados a una mala manipulación.

